Al volante. El 08 de abril de 1901 nació en Talca el intrépido piloto de automovilismo deportivo Lorenzo Santiago Varoli Gherardi. En su memoria un lustre recuerdo de sus hazañas de este maulino que brilló en los tiempos de blanco y negro.
Talca.- El cielo festeja con rugidos de motores al gran Lorenzo Santiago Varoli Gherardi; famoso y recordado piloto de automovilismo deportivo nacido en Talca el 08 de abril de 1901, considerado el mejor en su especialidad, cuyas proezas, peripecias y triunfos lo convirtieron en una verdadera leyenda al volante pues el delirio que se desataba en las carreteras durante las décadas de los cuarenta y cincuenta el piducano alcanzó su máximo esplendor por aquellos años en caminos polvorientos y ritmos de tangos.
NO SE OLVIDA
El mejor de sus triunfos fue ganarle al olvido, y estas líneas son expresión de su recuerdo, de rescatar en el tiempo al hombre tras el nombre y la vida de quien nunca murió, sino sólo se durmió en un instante de la historia que aún por sus hazañas, herencia y mito siguen viviendo.
Sus triunfos lo llenaron de éxito, fama y popularidad, siendo bastamente cotizados en el ambiente automovilístico nacional. Al pasar por la capital maulina, en el cruce de la Ruta 5 Sur con Avenida San Miguel, existió un monolito de homenaje al intrépido corredor de autos “Cruce Varoli”, desaparecido al igual que el recordado Papin Jara quien asistió al festejo que hoy solo se divisa una roca con una lápida grabada con su nombre bajo un árbol, según pudimos comprobar.
ESTUDIOS
Lorenzo Santiago, realizó sus estudios en el Instituto Comercial de Talca, establecimiento más conocido como Insuco. Una vez que ingresó se dedicó a lo que sería la gran pasión de su vida, el deporte tuerca. Se casó con Laura Chartier, matrimonio del cual nacieron dos varones y dos damas: Amalia, Lorenzo, Jorge y Marta.
SUS PROPIOS AUTOS
Varoli corrió en sus propios autos arreglados en sus talleres para este tipo de competencias automovilísticas, aunque no existían circuitos o pistas especialmente diseñadas para carreras de autos, a nivel local se usaba el pavimento existente en plena carretera.
Se recuerda que Lorenzo Varoli le sobraba entereza, fuerza, corazón y mucho control de sí mismo. Todas estas características unidas a su recia personalidad, lo perfilaron como un líder deportivo que hoy surgen muy a lo lejos en nuestro país.
UNA LEYENDA
La trayectoria de Varoli, se remarca en participaciones en la Vuelta de Argentina la que incluyó 14 provincias en el vecino país en agosto de 1937, cumpliendo una brillante actuación.
Grandes logros conquistó Lorenzo Varoli en el automovilismo, siendo homenajeado por el pueblo talquino en el Estadio Fiscal el 5 de septiembre de 1937. Su excelente desempeño al volante de su máquina lo hicieron un campeón en 1948 a 1950 en un tramo desde Arica-Santiago, considerada muy dura y complicada. También lideró la Nos-Constitución, batiendo el récord de velocidad de la época en 4 horas, 16 minutos y 27 segundos, superando al eximio corredor argentino Rosendo Hernández.
Uno de los mejores recuerdos que Lorenzo Varoli dejó en su natal ciudad fue la bienvenida embanderada, además la Municipalidad de Talca lo declaró “Ciudadano Distinguido y Deportista Predilecto”.
Cuando su fama superó el ámbito sudamericano emprendió su mayor desafío, correr el circuito internacional Buenos Aires-Caracas, considerada como la más exigente de todas las que se corrían en esta región del mundo. Varoli ocupó el primer lugar desde el inicio de la carrera, pero su coche habría sido saboteado en un tramo de Perú debiendo abandonar la competencia.
También se dice que Varoli fue un autodidacta en la parte mecánica, destacando desde muy joven en el automovilismo deportivo, por lo cual permanentemente fue invitado a diversos circuitos carreteros en Chile y el extranjero. La gente lo quería en demasía porque además tenía mucho temple y deseos de superar los imprevistos, ya sea bajo la lluvia torrencial o en medio de un lodo infernal.
Pero ni el cuerpo más inhiesto puede resistir el paso del tiempo y un día debió dejar su gran pasión. Buscó remediar una afección al corazón radicándose en la apacible Constitución que contribuyó a mejorar la plaza principal de la Perla del Maule.
A LA ETERNIDAD
El pueblo talquino se paralizó cuando supo de su deceso aquella madrugada del 5 de septiembre de 1960 (5 de la mañana), a la edad de 59 años, a consecuencia de un malogrado infarto al corazón.
El duelo se extendió al deporte nacional en general.
Sus funerales fueron multitudinarios: un mar humano caminó por las calles talquinas con destino a la que sería su última morada en su tierra natal. Esa tarde en el campo santo, el intrépido piloto hizo rugir su máquina por última vez con destino a la eternidad.
RECUADRO
El mejor de sus triunfos fue ganarle al olvido, y estas líneas de Enamirdeportes.cl son expresión de su recuerdo, de rescatar en el tiempo al hombre tras el nombre y la vida de quien nunca murió, sino tras sus hazañas, herencia y mito siguen viviendo.
