El joven puntarenense Vicente Vidal, jugador del Club Deportivo Viña del Mar de Deporte Adaptado, se coronó medalla de oro en el Nacional de Para Tenis de Mesa Juvenil Clase 8, siguiendo a paso firme como una de las principales promesas del país en esta disciplina. Su actuación destacó no solo por la contundencia técnica, sino también por el enfoque y madurez competitiva que el deportista ha ido construyendo en su proceso formativo.

Vicente expresó su satisfacción por el triunfo, pero también su ambición de seguir creciendo. “Se siente gratificante ganar la medalla de oro ya que estoy consolidándome como el campeón juvenil de la clase 8, pero bueno, hay que seguir trabajando. Se vienen más cosas grandes, pero yo voy por la medalla adulta, entonces vamos positivo y concentrado para el siguiente desafío”, afirmó tras recibir su presea.
El torneo también significó un fuerte desafío en la categoría adulta, donde el campeón del Equipo B en Fútbol 7 PC volvió a medir su nivel frente a los mejores del país. “Mi mayor desafío era estar en el podio de la adulta, se me complicó, perdí en semifinal con el campeón Andrés Veroisa. Luego para pelear el tercer y cuarto lugar se me arrancó, había ganado el primer set, no tuve muy buenas sensaciones porque sentí que no pude dar el 100% en todo el campeonato”, relató.
Con autocrítica y claridad, Vicente sinceró que “me faltó confianza. Estaba jugando con muy poco feeling, eso jugó en contra, pero igual mis rivales jugaron, así que bueno, solamente toca que seguir y el otro año se me va a dar. Vamos a seguir entrenando al 100% y las cosas se van a dar. Es un proceso”, señaló el joven medallista.
De cara a la temporada 2026, Vidal ya visualiza sus objetivos competitivos. “Me voy a proponer seguir entrenando, tener una mejor focalización, mejorar lo que es la concentración, lo que es mental. Vamos por el selectivo, es una oportunidad muy difícil, pero no es imposible”, adelantó.
“Después me toca dar el 100% en los campeonatos internacionales que se vendrán el otro año y disfrutar el proceso. Agradezco a Dios, a mi mamá que hace todo el esfuerzo desde muy lejos para que yo pueda lograr cada meta. A mi familia también, no dejar al lado a toda mi familia, a los entrenadores de la selección y al profesor Cristian Carrasco, y también a Spinhouse y a mi psicólogo”, concluyó Vicente.
